Sevilla, una vez más
Una de las grandes detonantes de la ansiedad hoy en día es el famoso FOMO.
The Fear of Missing Out. Es imposible poder estar 100% presente cuando tu cabeza y tu corazón están en otro lado.
Y Meditas, agradeces, pone las cosas buenas. En tu lugar físico.No te falta nada. Sin embargo hay un anhelo que te conduce a otro sitio.
¡Cómo me gustaría estar allá! Ese plan que habías hecho con amigos que por razones mayores tuviste que cancelar. Aquella ilusión que te dio vida por muchos meses hoy ya están viviendo alguien más. La gente que convocaste. Los vuelos que compraste. El hotel que reservaste. Los vestidos que compraste, y que prestaste para que alguien más lo pudiera usar. Haber ensayado por años aquella sevillanas que hoy dominas. Haberle puesto Arte a cada ensayo. Haber dado por sentado y seguros de que ibas a estar allá.
Es imposible no estar allá, con la música y los colores que enamoran y que Instagram te acerca a través de nuevos influencers andaluces que sigues para ver de que va y que de alguna forma, parte de tu energía no no piensa en la distancia qué hay entre donde estas y donde planeabas estar.
Pero… hay lealtades incluso más grandes que el Atlántico. Y son esos mensajes por Whats App que llegan en todo momento para decir que te extrañan, que haces falta, que tú lugar no fue ocupado, que nadie lo lleno. Que era tuyo y se quedó esperándote.
Son estas veces que sabes q de alguna forma estuviste. Que llegaron fotos de vestidos y lunares, de comidas y de copas, a todas horas. De su noche y tu día. Fotos y videos de paisajes urbanos que son postales vivas en cada rincón. Y prometes que esto que algún día dejará de estar atrás de una pantalla y podrás protagonizar esas postales de ensueño.
Y te haces amigos de los amigos, bendito face time. Y vas a los toros guardando silencio igual que el resto de la plaza lo guardas y terminas la llamada sabiendo que en el bolsillo de si saco te lleva de fiesta.
Esa amiga que te llama con mantones sobre el mostrador dibujando un arcoíris para que tú recojas tu favorito. Y te lo compre y crucé el Atlántico en su maleta. Y recordarte este viaje era contigo.
Y escuchas sevillanas, y bailas. Y festejas que la gente la pasa bien y sabes que la vida y las amistades son más grandes que el Atlántico y que seguro te caen a regalar una oportunidad de volver a sevilla una vez más.