La Radio; refugio de emociones

La magia de la radio radica en su capacidad para generar imágenes imaginarias en nuestra mente y hacernos sentir. 

La radio, ese extraordinario medio de comunicación, ha sido testigo de innumerables momentos cargados de emoción a lo largo de su historia. Es un compañero fiel en nuestros hogares y automóviles, la radio ha logrado conectar con nuestras emociones de una manera única.

Vivimos encerrados en círculos perfectamente estudiados; con la misma gente, los mismos gustos, nuestros celulares en las palmas de nuestras manos intentando a cada instante leernos para podernos hacer un algoritmo de lo que un día fue persona y lograr proyectar más de nuestra “mejor versión”. 

¿Cuáles son nuestros intereses?,  ¿qué es lo que más nos va a gustar?. Consumo en un circulo perfecto donde la víctima de la cacería queda en el centro y te rodean tus propios fantasmas, aquellos que tu mismo alimentas cada día. 

 ¿Qué tal de fuerte es cuestionarnos quien nos conoce más, si nuestras hábitos de consumo o nosotros mismos?, ¿Qué tal que nos damos la oportunidad de conocer conocer cosas nuevas?, de evolucionar, o de aceptar que ya no nos gusta lo mismo, o de conocer nuevas posibilidades que hoy no lo hacemos porque no lo conoceos.. 

Tener un día radio es permitir soltar el control al destino y dejar que se co-cree con el destino, soltar y pensar que hay alguien fuera de tu alcance que quizas tiene un mensaje para ti. Si tienes la aperura puedes encontrar respuestas en lugares que jamas hubieras buscado. 

La radio te regala una canción de despecho que te sabe a medicina, que es vieja y que seguro tú madre la canto algún día también.

La radio te cambia el humor y la forma de pensar, y sin inteligencia artificial sigue con la señal abierta  con el único objetivo de entretenerte.

En la radio después de aquella canción que a través de las ondas sonoras conecto con tu corazón, se remata recitando un poema que refuerza el deseamor narrado por el locutor. Interrumpido por un segmento comercial que sólo despierta antojos inecesarios. 

Cambiando las estaciones puedes encontrar una cumbia que te cambia nuevamente el sentimiento y sin moverte consciente; bailas al compás y después de ello cierra el bloque con una canción que es una plegaria a Dios.

Cómo no amar la radio cuando estas en el coche sólo y la ciudad está vacia pues todos estan en las pantallas viendo los últimos minutos de ese partido de futbol, y de pronto escuchar un goooool desde lo mas profundo del chasis del coche. 

Las noticias que nos paralizan y nos altertan, las promociones de conciertos y peticiones de saludos, y esas tradiciones que no se pierden de los enamorados de saberse conectados si su amor se hace público y nos enteramos los desconocidos. De la alegria que te da saber que alguien ganó entradas para algún concierto. O de las atesoradas bromas telefónicas que te hacen tomarte aunque sea por unos momentos la vida menos seria. 

Con la cantidad de tiempo que destinamos al tráfico de la ciudad puede ser un buen aprendizaje, hasta filosófico, o posiblemente de adaptación o simplemente de aprender a fluir junto con la radio.  Y a encontrar un maestro en cada estación. Me gusta hacer pensar en el destino cuando resuenas con un mensaje, y piensas que te están hablando a ti. 

Ten un día radio en todos los sentidos. Que te vean diferente, que te des la oportunidad de pensar diferente, que te sorprendan distinto, que vuelvas a ver a la gente de una forma mas fresca. Que tus ideas no se reciclen eternamente. Rompe rutinas que nos nubla la realidad y nos hunde en una zona de confort donde nos disminuimos y hace anestesiar los sentiemientos. Que tus besos lleguen a esos lugares donde ninguna aplicación predijo que pudieron haber llegado.  

¡Suelta el control, ponle shuffle y déjate sorprender!

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