Conmigo; el viaje será un poema

Aprender sin juicio y con humildad puede ser de los regalos más bonitos que te puedas dar; una nueva forma de ver la vida.

De las cosas que verdaderamente más disfruto es aprender lo aprendido desde otro lugar.

Caminos que jamás había pensado o explorado que hoy ensanchan el camino de vida.

Hace unos días estuve con los pies en África respirando Europa, donde se sitúa este  enigmático país; Marruecos. Con el tanque lleno de ilusión de beberme de nuevas ideas. Con ganas de abrir los ojos con un enchufe directo al alma de y reconectar; conmigo, en primer lugar.

El escenario fue perfecto paisajes contrastantes, desde al Sahara al Mediterráneo, de los dromedarios a los monos, de la inquietud de pensamientos a un equilibrio.

El Islam, el Corán, Mahoma, la Meca, las oraciones, la orientación; la obediencia. Ramadán, más que el ayuno es el no cuestionarse. Es saber que Dios sabe más. Que hay cosas que no necesitan pensar, hay que simplemente soltar y confiar.

Como buen turista la cámara salta a tu mano y no puedes evitar captar todo aquello que brinca para tus sentidos. Eso que esté fuera pero al intentar capturarlo inmediatamente, puedes sentirlo un poquito más tuyo.

Tomé una foto a un señor que venía con su turbante a lo lejos de un callejón en una bicicleta, cuando se dio cuenta se puso unos papeles que llevaba en la mano para taparse la cara. Pensé que era personalidad de aquel señor. Caminando entre la medina escuchando a nuestro apasionado islamista guía Zim, entendí el porqué no conciben que les puedas tomar fotos.  

En el Islam el ser humano no puede imitar a una creación de vida, ni los humanos, ni los animales. No en su arte. No se puede representar, pero si es parcial si, por ejemplo los leones de la Alhambra les falta rabo o tomar algunos elementos de ellos como pueden ser las plumas del Pavo real. Es por eso que tomar fotos puede quedar fuera de la concepción de no intentar hacer lo que sólo Dios sabe hacer, que somos nosotros.

Para el mundo árabe la riqueza esta en la simetría, es ahí donde se encuentra el bienestar.  Ahí es donde se encuentra la belleza, en poder poner exactamente lo mismo de un lado que del otro. Con elementos que se repiten en espejo y que adornan los muros internos de las casas, Riads o palacios.

Los elementos más usados son las figuras geométricas en mosaicos y la caligrafía de textos sagrados que son fragmentos del Corán que embellecen cualquier muro y lo hacen una obra de arte. Una poesía eterna.

Una de las cosas que sin duda cuestioné, es porque la mayoría de las veces aquellas cenefas preciosas trabajadas estaban sobre las cornisas superiores de esos altos techos, la respuesta fue obvia. Porque para Dios siempre es el arte, por eso reposa hasta arriba de los muros.

En el mundo occidental hemos aprendido que en el mundo existen 4 elementos; mientras que en el mundo árabe encuentran la misma riqueza explicada diferente. Para ellos la perfección del equilibrio radica en fuego, agua y aves. ¿Aves? Las aves son las que representa el aire y la tierra. Si hay aves en tu hogar, tienes el equilibrio de vida. Donde se conjugan los 4 elementos, los 4 ríos eternos del edén: Agua leche miel y alcohol. (mismo que no beben)

De tanto ver encuentras tu centro más fácil y entiendes como en la mezcla de ideas esta la grandeza de sabernos reconocer uno. Nos advirtieron que el viaje sería un poema, y lo fue. 

 

 

 

 

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